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[ Ignacio Serapio Revilla, campeón del mundo de artes marciales ]
 

“Las Artes Marciales son una forma de vida”

 

Ryokan es la palabra con la que los japoneses denominan a las casas de huéspedes. Y bajo esta idea Ignacio Serapio Revilla, campeón del mundo de artes marciales, ha fundado en la localidad toledana de Illescas una asociación en la que, entre otras actividades, imparte clases de artes marciales a más de cincuenta chicos y chicas de la zona. Con tan sólo veintiséis años presenta un curriculum en el que se incluyen cinco campeonatos del mundo, dieciséis de España y varios subcampeonatos de Europa. Además, ha recibido una nominación para el Hall de la Fama de las artes marciales. 
“Para los más pequeños esto es una escuela de formación humana, donde aprenden una serie de valores”, señala el campeón.
Foto: PINO FONTELOS

¿Qué hace un campeón del mundo en artes marciales en Illescas? Es probable que tuvieras más posibilidades en otro lugar.
Hombre, aquí lo que hago es enseñar, que es lo que me gusta. Sobre las posibilidades, al ser la disciplina que nosotros hacemos un deporte no olímpico, pues no tenemos prácticamente ninguna posibilidad ni aquí ni en Madrid. No obstante, yo tengo mucha suerte porque el Ayuntamiento de Illescas, que sabe lo que estamos haciendo desde hace muchos años con los chavales, nos echa una mano cuando vamos a competir fuera.

¿Os planteáis como reto convertir las artes marciales en deporte olímpico?

Nosotros no buscamos el olimpismo. Nosotros hacemos artes marciales, que son deporte y cultura. El deporte es sólo deporte, pero nuestras metas prioritarias, a la hora de enseñar, son que la gente aprenda, se forme, se hagan más persona, con una serie de valores, y no meros campeones. En la escuela tenemos campeones de España, de Europa y del mundo, pero eso es un efecto secundario de lo que se pretende. Aquí vamos de entrenamiento en entrenamiento, de competición en competición, porque hay una serie de lecciones que se aprenden en una competición que no se aprenden en la escuela.

¿Qué son las artes marciales? Nos has hablado de deporte, de cultura… Pero la imagen que tenemos de esta práctica deportiva, la que nos han ofrecido el cine y la televisión, es muy diferente.
Para mí son una forma de vida. El arte marcial que yo enseño lo denomino kakuto-bugei, que es un término japonés que significa precisamente eso, artes marciales. Son una serie de artes que te ayudan a expresarte, te ayudan a coger una disciplina, una habilidad, y luego tiene una parte marcial que tiene que ver con el Dios Marte, el dios de la guerra, la disciplina, la defensa… Para mí es tan arte marcial el romper una tabla o defenderte de una agresión, como ver a la persona que viene a causarte problemas, darte la vuelta e irte.

 

 

Afición desde pequeño


En tu caso, ¿a qué edad y por qué te acercaste a las artes marciales?

Fue algo que sentí desde siempre, desde muy pequeño, fue algo como una vocación. Yo comencé con once años de la mano de Juan Hombre y luego llegó el momento en el que me convertí en profesor. Durante todo ese proceso me he convertido en adulto, he ido muchas veces a entrenar viendo como mis amigos se quedaban en la calle jugando y eso a mí me daba mucha rabia, pero luego he visto a muchos de ellos tener problemas de adicciones y yo he crecido y he logrado ser campeón del mundo.

Tú comenzaste con once años, pero ahora, mientras estamos charlando han salido del gimnasio varios niños, algunos incluso más pequeños vestidos con su kimono. ¿Cuál es la edad indicada para iniciarse en las artes marciales?

Yo siempre he dicho que desde que el niño te entiende, cuando tú le explicas que haga algo y él te entiende y responde bien a tus indicaciones. Hay niños, incluso, que con tres años ya captan los conceptos y pueden empezar. En Estados Unidos cuando he ido a competir ves auténticos niños prodigio. El mejor maestro manejando el palo que he visto era un niño de once años en Estados Unidos y ya ha sido seis o siete veces campeón del mundo en esa modalidad, y lo ves y se te pone la piel de gallina.

¿Igual que en otros deportes, también hay en las artes marciales una edad para comenzar a dejarlo, un momento en el que el cuerpo ya no responde de la misma manera?

Las artes marciales son muy completas, hay artes marciales terapéuticas, hay artes marciales defensivas… Entonces digamos que cuando la parte física va bajando vas buscando más la parte interior, la parte más terapéutica que te va a dar mayor vitalidad o mayor salud. Determinados días vienen a nuestra asociación personas más pequeñas y determinados días vienen más mayores, pero todos vienen buscando algo. Para los más mayores, que ya tienen una formación, esto puede ser un deporte, un hobby, ocio… Mientras que para los más pequeños esto es una escuela de formación humana, donde aprenden una serie de valores, aptitudes o disciplinas. Para mí es más importante lo que hay detrás de cada golpe: el esfuerzo, el sacrificio, la perseverancia, que el propio golpe en sí.

“En muchos torneos soy el único español en la competición, y eso es un problema”, declara a la revista Castilla-La Mancha el deportista toledano.
Foto: PINO FONTELOS


Al no ser España un país con una gran tradición en artes marciales, ¿dónde tenéis que volver la mirada los formadores y profesionales para avanzar en el desarrollo de este deporte?
Principalmente, en lo que son las catas musicales extremas, acrobáticas, o también llamadas formas creativas, me nutro en Estados Unidos. Es el país del espectáculo, con músicas modernas, mezclan lo más espectacular de las artes marciales. Hoy en día los practicantes de estas artes marciales extremas son auténticos gimnastas en las que incluyen en los saltos mortales o tirabuzones un golpe o una patada a un sitio preciso. Lo introdujeron en nuestro país en torno al año 1990 de la mano de José Guiral, que es el representante en nuestro país de USKA, la asociación de karate más antigua que existe, que fue allí lo conoció y decidió importarlo a España, y luego las sucesivas generaciones lo hemos ido asumiendo.

¿Cómo y con quién entrena un campeón del mundo de artes marciales?
Entreno solo. Cuando me voy a preparar para un campeonato, si puedo, intento ir a ver a mi maestro y entrenar con mis antiguos compañeros, pero normalmente no puedo porque tengo que dar clase, por lo que es muy difícil. Cuando tengo más tiempo entreno más, pero lo que más me vale es ir a competir, porque puedes ser muy bueno entrenando dentro, pero a la hora de competir no.

¿Las grandes competiciones se celebran en Estados Unidos?
Normalmente se hacen allí, aunque igual que ocurre con el boxeo hay distintas organizaciones que se encargan de convocar estos campeonatos, y yo ya he ganado campeonatos del mundo en distintas organizaciones, que permiten que la gente te vaya conociendo y también valorando tu trabajo.

¿Los campeonatos del mundo logrados en el verano del 2002 han sido las últimas grandes competiciones en las que has participado?
En el 2003 he participado también. En mayo, el equipo de la Escuela Ryokan ganó el Campeonato del Mundo, y luego he competido el último verano en Estados Unidos y he obtenido dos segundos y dos terceros puestos en el campeonato.

Supongo que estas competiciones diferirán mucho de los campeonatos mundiales de los deportes de masas.
Son muy bonitos, tú compites, peleas y luego te felicitas, te saludas… Lo bonito de estos torneos en los que yo participo es que están todas las artes marciales juntas, no están sólo el karate o el taekwondo. Al fin y al cabo practicamos un deporte que son las artes marciales y luego están los diferentes sistemas de entrenamiento y, si lo haces bien tienes el respeto de todo el mundo, y si lo haces mal, pues también percibes el respeto de los participantes. En muchos de estos torneos soy el único español y eso sí es un hándicap, porque muchos logros de los que he conseguido han sido en competiciones en las que he sido el único español que ha participado. Así, por ejemplo, soy el único español que está en la Liga de las Artes Marciales americana. Es curioso, pero soy más conocido fuera que dentro de nuestro país.

Además, entre campeonato y campeonato has creado escuelas de artes marciales para niños en El Salvador.

Sí, y la mayoría de ellos ya van para cinturón verde. Son un grupo de gente que hacía algo de artes marciales, me conocieron, me vieron en Internet y se interesaron por el arte marcial que yo hacía. Ellos trabajaban con niños pobres y les interesó lo que yo hago y ya llevamos trabajando un año. Además de con ellos, ya había comenzado, de modo experimental, unos cursos a distancia de kakuto-bugei y van funcionando.

Con veintiséis años y con tu amplio curriculum, parece que ya has encaminado tu actividad hacia la docencia.
Sí, aquí trabajo con cerca de cincuenta jóvenes.

¿Esta práctica deportiva da para vivir?

No, aquí hay que pagar por competir. Aquí, en nuestro país, si ganas el Campeonato de España, ganas la copa, y nada más, aquí no hay premios en metálico como en Estados Unidos, donde las grandes figuras sí cobran. En Estados Unidos funciona una especie de liga de las artes marciales en la que se compite todos los fines de semana. Y, curiosamente, lo que esta práctica deportiva les abre son las puertas del cine.

 

 

Javier Fariñas