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Desde el 1 de enero muchas cosas han cambiado en la Sanidad castellano-manchega, aunque todavía los ciudadanos no hemos percibido en su totalidad el giro tan importante que se preveía en el acto de asunción de las competencias. Pero las decisiones y las iniciativas del Gobierno regional por mejorar la atención sanitaria y modernizar sus infraestructuras está dando ya resultados visibles.

Si retrocedemos en el tiempo, tenemos que contar con los siguientes datos: Castilla-La Mancha recibió del Ministerio de Sanidad al hacerse cargo de las competencias sanitarias 138.899.907,44 €., 1.850 centros de salud, 15 hospitales con 4.067 camas, 15.944 profesionales sanitarios y 16.000 trabajadores laborales. Pero también recibió el talón de Aquiles de la gestión sanitaria: las listas de espera. Según una encuesta realizada entre los castellano-manchegos el principal problema que señalan los ciudadanos al referirse a la asistencia sanitaria son las listas de espera. Para resolver esta situación, el Ejecutivo castellano-manchego ha iniciado ya un Plan de Reducción de las Listas de Espera que incluye, entre otras medidas, la tramitación de un proyecto de Ley de garantía de plazos de respuesta en atención sanitaria. El compromiso del Gobierno castellano-manchego es reducir de forma progresiva las listas de espera, tanto en consultas externas como en intervenciones quirúrgicas y en el caso de superarse los tiempos máximos de espera establecidos para las distintas especialidades, los pacientes podrán elegir centro hospitalario y tratamiento privado corriendo el gasto a cargo de la Administración regional. Esta es una de las medidas novedosas y pioneras propuestas por las autoridades regionales y que se amplían a otras como son la modernización de las infraestructuras sanitarias, aplicación de nuevas tecnologías, implantación de técnicas más avanzadas de diagnóstico, formación de los profesionales, dotación de recursos humanos y técnicos en atención primaria y especializada y la incorporación de nuevos centros de salud al sistema sanitario de Castilla-La Mancha.

Desde que el Gobierno regional asumió las transferencias sanitarias, la maquinaria del SESCAM no ha parado de trabajar. Los proyectos que estaban sobre la mesa y que en más de una ocasión habían sido rechazados por el Insalud están saliendo a la luz, se están estudiando y valorando por los diferentes equipos de profesionales sanitarios. La adquisición de distintos equipos de resonancia magnética nuclear, el transporte individualizado de enfermos oncológicos, la radiología digital, las nuevas tecnologías de la información aplicadas a las bases de datos para realizar diagnósticos e incorporarlos a los expedientes de los pacientes son algunas de las aportaciones realizadas por el Gobierno de Castilla-La Mancha en este corto plazo de tiempo. En el mismo sentido se han tomado iniciativas para mejorar la situación de los profesionales, como primer paso ha habido un acuerdo sobre la homologación salarial de los trabajadores, equiparándolos con la media del sistema nacional de salud pública. Durante los últimos seis años, las retribuciones de estos profesionales se habían congelado, los programas de formación y de investigación habían experimentado el mismo destino y las jornadas de trabajo eran mucho más amplias que el resto del personal de la Administración Pública. Desde que Castilla-La Mancha asumió la gestión de las competencias sanitarias, también aquí ha habido mejoras significativas para estos profesionales, por citar algunas destacar la entrada en vigor de la jornada de 35 horas, la aprobación de un aumento de plantilla de 500 personas, la puesta en marcha de planes de formación e incentivación de la investigación y la contratación de nuevos servicios, equipamientos y la ejecución de nuevas obras para incrementar la red de la salud pública en Castilla-La Mancha.

Todas estas actuaciones, como se apuntan en los distintos artículos que recogemos en este número de la Revista, tratan en definitiva de que los ciudadanos de Castilla-La Mancha consigamos cada día mejorar nuestra calidad de vida. Es un camino que no es milagroso porque requiere además de inversiones, de trabajo de acreditados profesionales y de un trabajo serio y competente, la comprensión de los pacientes y de los ciudadanos en general que con el tiempo van a poder percibir que el servicio de salud se gestiona mejor desde la cercanía, conociendo bien las necesidades de cada zona y la forma de abordarlas.