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[ La capital regional es Patrimonio de la Humanidad desde 1986 ]

 

Toledo, una ciudad y miles de historias que contar

Toledo, capital del reino visigodo. Toledo, ciudad donde convivieron las tres religiones monoteístas. Toledo, escenario de batallas a lo largo de la historia. Toledo, ciudad por la que han paseado Garcilaso de la Vega, El Greco, los Reyes Católicos o Carlos V. La capital regional ofrece a cada paso una historia que contar, por haber sido desde siempre testigo excepcional del paso del tiempo y por ser protagonista de un espléndido futuro.

Vista panorámica de Toledo.

Foto: Carlos Moreno

Flanqueada por el Tajo, la ciudad de Toledo se alza sobre un promontorio de granito y ha sido un emplazamiento estratégico a lo largo de la historia de la humanidad. El historiador latino Tito Livio ya la describía en su época como “una pequeña ciudad fortificada”. Los romanos, los visigodos, árabes, judíos y cristianos hicieron de ella el lugar único que hoy podemos admirar a cada paso. Toledo, cruce de culturas y religiones, es una ciudad que ha sabido conservar su pasado y que, sin embargo, está más viva que nunca.

Los cigarrales, una de las señas de identidad de la capital toledana.

Foto: Carlos Moreno

 

Con una superficie de 232 kilómetros cuadrados y 82.500 habitantes, la capital de Castilla-La Mancha, Toledo, fue capital de España en época gótica, hasta 1560.

 

Con una superficie de 232 kilómetros cuadrados y 82.500 habitantes, la capital de Castilla-La Mancha, Toledo, fue capital de España en época gótica, hasta 1560 en que le cedió el testigo a la ciudad de Madrid. La ciudad está declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1986 por ser única en sus detalles y su rica cultura. Las tres religiones monoteístas (musulmana, hebrea y cristiana) han dejado huella en Toledo en su patrimonio arquitectónico y artístico. Sus sinagogas, su catedral gótica, su mezquita, sus murallas, sus puentes, sus edificios palaciegos, sus iglesias, plazas y cobertizos hacen de esta ciudad un auténtico museo al aire libre.

Circo Romano.

Foto: Circo Romano.

 

Un casco histórico único en el mundo

Toledo sigue, tal y como estaba en la Edad Media, refugiada por sus murallas y torreones. Como antaño, accedemos a su casco histórico bien por su entrada principal, la Puerta de Bisagra, bien por la Puerta del Cambrón o por sus míticos puentes: San Martín y Alcántara.

Esta ciudad posee unas modernas instalaciones deportivas muy utilizadas por los toledanos.

Foto: Carlos Moreno

 

Puente atirantado próximo al Hospital Nacional de Parapléjicos.

Foto: Roberto Carmona

 

Casi desde cualquier punto de su casco histórico adivinamos la presencia de su majestuosa Catedral gótica, que comenzó a construirse en 1227 sobre los cimientos de la catedral visigoda del siglo VI, que fue utilizada como mezquita. Mide 120 metros de largo por 60 de ancho y está compuesta por cinco naves, y sostenida por 88 columnas y 72 bóvedas.
 

El Corralillo de San Miguel ha sido recuperado para el disfrute de la ciudadanía.

Foto: Carlos Moreno


Siguiendo el paseo por la ciudad histórica podemos llegar hasta la Plaza de Zocodover, centro neurálgico de Toledo desde donde contemplamos como el Alcázar se alza imponente hacia el cielo. Este edificio es hoy la sede del Museo del Ejército y de la Biblioteca de Castilla-La Mancha. Los vestigios de las estructuras anteriores nos dicen que siempre fue un lugar fortificado. Su primer y principal arquitecto fue Alonso de Covarrubias desde 1545, pero en el patio intervino Villalpando y fue Juan de Herrera el autor de la monumental escalera del edificio.

 

Su Catedral gótica, que comenzó a construirse en 1227 sobre los cimientos de la catedral visigoda del siglo VI, mide 120 metros de largo por 60 de ancho.

 

Imagen nocturna del Alcázar.

Foto: Roberto Carmona

 

Muy cerca de allí se encuentra el Museo de Santa Cruz que en sus orígenes fue un hospital. El Museo Sefardí, el de los Concilios y la Cultura Visigoda, el Hospital de Tavera (hoy sede del Archivo de la Nobleza), el Taller del Moro, el Museo Victorio Macho o el remozado Museo del Greco, donde se encuentran algunas de las obras más emblemáticas del pintor cretense, dan buena muestra de la riqueza y la oferta artística y cultural de la ciudad.

Pero la ciudad ofrece numerosas combinaciones artísticas y patrimoniales, como sus tradicionales patios toledanos, que forman parte de la herencia cultural dejada por romanos y árabes, cuando las casas y palacios se ordenaban en torno a este espacio al aire libre.

Exteriores de la Estación de AVE.

Foto: Carlos Moreno

 

En la retina de quienes pasean por Toledo se queda sin duda el Monasterio de San Juan de los Reyes, mandado construir por los Reyes Católicos al arquitecto Juan Guas para albergar sus sepulcros. Las cadenas que cuelgan de los muros exteriores eran las de los cautivos liberados en la larga campaña de Granada y se colgaron en 1494, como símbolo del triunfo de la fe cristiana. 



Toledo forma parte del área supramunicipal de transporte (Plan ASTRA) que conecta la capital regional con varios municipios del área metropolitana.

 

Las mezquitas del Cristo de la Luz y Tornerías, las sinagogas de Santa María la Blanca y el Tránsito, o el Palacio de Fuensalida, uno de los mejores ejemplos de edificio civil mudéjar que se conservan en España y que ha sido cedido por el Gobierno de Castilla-La Mancha para uso y disfrute de todos los toledanos, siguen dando buena muestra del impresionante patrimonio histórico artístico de la capital regional.

 


Castillo de San Servando.

Foto: Roberto Carmona

 

Tradiciones y fiestas que se mantienen en el tiempo

Toledo no solo se enorgullece de sus palacios, iglesias o mezquitas; una de las cuestiones más importantes para los toledanos es el mantenimiento de sus tradiciones y festividades. La más importante es, sin duda, el Corpus Christi, declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional. Para esta jornada, Toledo viste sus mejores galas y un mes antes de su celebración comienzan a colgarse por sus calles los adornos que engalanan sus calles, así como los numerosos toldos que protegen la Custodia, en realidad un palio, que protege a la Custodia de Enrique de Arfe (siglo XVI) durante su recorrido procesional por la ciudad.

 


Claustro  del Museo de Santa Cruz.

Foto: Carlos Moreno

 


Exposición sobre la Vega Baja en el Museo de Santa Cruz.

Foto: Carlos Moreno


Las primeras referencias escritas sobre el cortejo procesional se remontan al año 1418, cuando la Catedral aún no estaba terminada, ni existía la Custodia de Arfe. En los reinados de Carlos I y Felipe II, con los ceremoniales y boatos característicos para su dinastía, la fiesta cobró su mayor auge y marcó las pautas a seguir para la celebración tal y como la conocemos hoy en día.

 


El Palacio de Fuensalida ha sido rehabilitado recientemente y tiene un uso con fines culturales.

Foto: Álvaro Ruiz

 


El espectáculo de luz y sonido Lux Greco ha sido una de las apuestas turísticas más importantes de los últimos años .Su éxito ha ocasionado que se amplíen los escenarios en los que se desarrolla este espectáculo.

Foto: Carlos Moreno

 

Las mezquitas del Cristo de la Luz y Tornerías, las sinagogas de Santa María la Blanca y el Tránsito, o el Palacio de Fuensalida dan buena muestra del patrimonio histórico artístico de la ciudad.

 


La Feria Regional de Artesanía (FARCAMA) congrega cada año a miles de visitantes.

Foto: Carlos Moreno


La tarde de la víspera, un pasacalles con gigantes, cabezudos y la tradicional Tarasca pasean por el recorrido procesional al son de la música. Esa misma noche lo hace también la corporación municipal acompañada por el pertiguero, cuya función era asegurarse que ningún toldo u ornamento impida el paso de la Custodia, con sus casi cuatro metros de altura.

 


Imagen exterior de la Oficina de Turismo perteneciente a la red INFOTUR.

Foto: Carlos Moreno

 

El Corpus Christi de Toledo es Fiesta de Interés Turístico Internacional.

 

Toledo celebra su Semana Santa, de Interés Turístico Nacional, mostrando la austeridad de sus calles y los pasos iluminados por la luz de las velas, mientras el silencio se adueña de las calles. Un carácter más popular tienen la Feria y Fiestas de la ciudad, en honor a la Virgen del Sagrario, así como las romerías de la  Virgen del Valle, que se celebra cada año al llegar el mes de mayo, la del Santo Ángel Custodio,  de la Cabeza o de la Bastida.

 


Plaza de Zocodover, centro neurálgico de la capital toledana.

Foto: Carlos Moreno

 

Platos llenos de sabor

Quienes visitan Toledo no pueden resistirse a probar su rica gastronomía, que aúna la tradición con la modernidad. La cocina toledana tiene sus fundamentos en las carnes de caza y matanza. Nadie puede irse de Toledo sin probar los tradicionales guisos de perdiz, bien en escabeche, bien estofada. La primera permite su consumo en frío, mientras que la segunda es cocida lentamente con un fondo de cebolla, ajo y laurel.

 


El  edificio del convento de Santa Fe ha sido recuperado  como lugar de exposiciones.

Foto: Carlos Moreno


Otro de los platos más típicos y característicos de la ciudad son las populares carcamusas, carne de ternera o cerdo troceada , guisada con tomate y guisantes. Las sopas de ajo, las migas de pastores, las gachas, el venado o el cochifrito son platos obligados para quienes quieran presumir de haber degustado la gastronomía más típicamente toledana. Pero no podemos olvidar la importancia que el queso tiene en la comida manchega, ni tampoco puede pasar desapercibida la calidad de su aceite y de sus vinos.


La Ronda Sureste es una vía de alta capacidad que ha aligerado el paso de vehículos en la capital castellano-manchega.

Foto: Carlos Moreno

 

Toledo es una ciudad que mira hacia el futuro, con la vista puesta en el crecimiento ordenado y sostenible de sus barrios, y en la mejora de las comunicaciones por carretera y por ferrocarril.

 

Si hay algún alimento por el que Toledo si distinga del resto del mundo es por su mazapán, su dulce más conocido, resultado de mezcla o amasado de almendras crudas, peladas y molidas, con azúcar en sus distintas clases, que se emplea como base de una variada serie de dulces típicos toledanos. El mazapán puede presentarse en anguilas, pasta para sopa de almendras, delicias, figuritas o empiñonadas.

 


Toledo cuenta con un importante y reconocido casco histórico pero la ciudad ha ampliado sus barrios  conjugando una imagen de modernidad con otra de ciudad histórica.

Foto: Carlos Moreno

 

Damasquinos, espadas, cerámica…

Las manos de los artesanos de Toledo trabajan desde tiempos ancestrales el damasquinado, la espadería, la cerámica, el forjado y la madera. La tradición del arte del acero toledano ha sido desde siempre legendaria. Las mejores espadas de los siglos XVI y XVII eran de Toledo, a cuyo río, el Tajo, se le atribuían propiedades casi milagrosas para darle calidad a sus hojas. Hoy, el trabajo en metal sigue siendo artesano en muchos casos.

 


Claustro del edificio de San Pedro Mártir que fue rehabilitado para uso académico por parte de la Universidad de Castilla-La Mancha.

Foto: Roberto Carmona

 

Otra de las artes que dominan los maestros artesanos de Toledo es el damasquinado, una técnica que consiste en dibujos de formas en metales o dibujos incrustando hilos dorados o plata hacia dentro. Este arte se ha convertido, junto a las armas blancas, en una seña de identidad de Toledo durante toda su historia. La capital regional es hoy el mayor foco de producción de damasquinado del mundo, y donde se ejecutan la mayor diversidad de piezas. Se siguen realizando labores de estilo mudéjar y renacentista, así como novedosas imágenes.
 


La Puerta de Bisagra luce
nueva iluminación.

Foto: Carlos Moreno

 


Fachada del Museo del Ejército.

Foto: Carlos Moreno

 

La tradición cerámica de Toledo se remonta al siglo XI y aún hoy son muchos los edificios y los espacios al aire libre de la ciudad que cuentan con este tipo de azulejería o cerámica. Respecto a los oficios en madera, el mueble característico de Toledo es el bargueño, aunque bancos, sillones fraileros, sillas, mesas y puertas completan la producción. El bargueño, cuyo nombre sitúa su origen en la localidad vecina de Bargas para unos y para otros en un carpintero llamado Vargas, se produce desde el siglo XVI.
Otro de los oficios artesanos con presencia histórica en la ciudad de Toledo es el forjado. Así lo atestiguan verjas como la de la estación de ferrocarril, los enrejados de puertas y balcones de las casas del casco histórico o los tradicionales faroles del Corpus Christi.
 


La calle del Comercio  en pleno
casco histórico.

Foto: Carlos Moreno


Cuna de civilizaciones, escenario donde se han librado batallas y guerras…a cada paso, el empedrado de sus calles y los muros de sus edificios esconden mucho más de lo que muestran. Caminar por sus estrechas calles es hoy hacer un viaje en el tiempo y aterrizar en épocas pasadas de la historia de España y Europa.

 


Biblioteca del convento Madre de Dios cuyas instalaciones albergan la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Castilla-La Mancha.

Foto: Roberto Carmona

 

Pero Toledo es una ciudad que mira hacia el futuro, con la vista puesta en el crecimiento ordenado y sostenible de sus barrios, en la mejora de las comunicaciones por carretera y por ferrocarril, que acercan a la ciudad y a sus habitantes a otros territorios. La capital regional es hoy una ciudad viva en la que los universitarios, los comerciantes, los emprendedores y los turistas siguen, junto al resto de ciudadanos, construyendo su historia. 

 

Las manos de los artesanos de Toledo trabajan desde tiempos ancestrales el damasquinado, la espadería, la cerámica, el forjado y la madera.

 


El río Tajo a su paso por la
ciudad de Toledo.

Foto: Ricardo Martín