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[ Estudio sobre los hábitos de consumo en la región ]


Parejas con hijos de mediana edad, los que más consumen

Los castellano-manchegos compramos los productos de la lista de la compra en nuestro lugar de residencia, de lunes a jueves y en horario de mañana. Elegimos el comercio tradicional para comprar zapatos y franquicias a la hora de adquirir ropa. Acudimos a tiendas especializadas si queremos muebles y en general pensamos que la calidad global del comercio de la región es buena. Además, cada castellanomanchego gasta al año 8.945 euros, por debajo de la media española, que asciende a 10.632 euros. Son algunos de los datos que se desprenden del estudio “Características del consumidor de Castilla-La Mancha”.
Foto: Carlos Moreno.

Los castellano-manchegos dedicamos el 28 por ciento del consumo de los hogares a gastos de vivienda como el agua, la electricidad o el gas, mientras que el 16, 7 por ciento lo destinamos a la alimentación y a las bebidas. El 6,2 por ciento de los presupuestos familiares lo gastamos en la compra de ropa y calzado y un 5,4 por ciento en mobiliario y equipamiento del hogar. Además, dedicamos más dinero a transporte, ocio, espectáculos y cultura y hoteles, cafés y restaurantes (14,6%, 5,8% y 10,5%, respectivamente) que a salud, comunicaciones y enseñanza (2,6%, 2,8% y 0,4%).

Son muchos los factores de índole económica, social, demográfica o cultural que influyen en las decisiones de los consumidores, que en los últimos años, además, se han diversificado de manera importante en relación a la forma de cubrir las demandas de todos y cada uno de los ciudadanos. Así se desprende del estudio “Características del consumidor de Castilla-La Mancha” editado por el Consejo Regional de Cámaras de Comercio e Industria de Castilla-La Mancha, en colaboración con el Gobierno de la Comunidad Autónoma y la Universidad regional.

Los castellano-manchegos compramos la mayoría de las veces los artículos textiles en establecimientos franquiciados.

Foto: Carlos Moreno.



Gastamos más en alimentos y bebidas


En términos de gasto medio por hogar, en Castilla-La Mancha se gasta más que en el resto de España en alimentos y bebidas , vivienda, agua, electricidad y gas, transporte y hoteles, cafés y restaurantes, mientras que gastamos menos que en el resto del país en artículos de vestir y calzado, mobiliario y equipamiento del hogar, salud, comunicaciones, ocio, espectáculos y cultura, enseñanza y otros bienes y servicios.

A grandes rasgos, los municipios que no son capital de provincia acumulan el 70,8 por ciento del volumen de gasto de toda la Comunidad Autónoma. Por otra parte, los hogares con un sustentador principal con una edad entre 45 y 54 años consiguen el mayor grado de representatividad en el gasto, con un 26,6 por ciento, aunque también hay otros tres estratos que superan el 20% de participación en el gasto (de 35 a 44 años, de 55 a 64 años y mayores de 65 años).

Los hogares con un sustentador principal varón son los más habituales en Castilla-La Mancha y suponen un 84 por ciento del total del gasto que se efectúa en la región. Esta radiografía de los consumidores castellano-manchegos también nos dice que el 82 por ciento del gasto efectuado en la Comunidad Autónoma proviene de los hogares con un sustentador principal casado.

 

La gran mayoría de los consumidores de Castilla-La Mancha adquieren los productos cárnicos, el pescado y las frutas y verduras en comercios tradicionales y supermercados de su ciudad.

 

En relación con la actividad del sustentador principal de la casa, los hogares donde éste o ésta están trabajando son los que repercuten en mayor cuantía sobre el gasto, ya que lo hacen en casi un 64 por ciento. Y si nos referimos a la distribución del gasto en función del nivel formativo, destacan los hogares donde el sustentador principal tiene enseñanza de primer grado, en casi un 38 por ciento de los casos.

De igual forma, los hogares formados por una pareja con dos hijos son los más importantes en el gasto de la Comunidad Autónoma, ya que concentran un 24,8 por ciento sobre el total.

Respecto a la distribución de los hogares por ingresos anuales, en Castilla-La Mancha el 24,5 por ciento de los hogares no llega a los 9.000 euros anuales, mientras que el 17,10 por ciento cuenta con entre 14.000 y 19.000 euros al año. El 16,5 por ciento de los hogares castellano- manchegos ingresa entre 25.000 y 35.000 euros al año y el 13,9 entre 19.000 y 25.000 euros.


¿Dónde compramos cada cosa?


La gran mayoría de los consumidores de Castilla-La Mancha adquieren los productos cárnicos, el pescado y las frutas y verduras en comercios tradicionales y supermercados de su ciudad. Además, el lugar menos frecuentado de la región para realizar las compras de estos productos es el hipermercado.

Los castellano-manchegos compramos los productos textiles en establecimientos franquiciados, en un 69,2 por ciento de los casos, mientras que el calzado se compra en el mercado tradicional en un 82,6 por ciento. Por otro lado, parece habitual que la compra de ropa sea algo más frecuente que la de calzado, con una diferencia de casi 10 puntos porcentuales. A grandes rasgos, podemos afirmar que los hábitos de compra para ropa y calzado son similares para el conjunto de Castilla-La Mancha.

Los consumidores castellano-manchegos adquieren los productos perecederos en comercios que les son familiares.

Foto: Pepe J. Galanes & Carlos Moreno

Para comprar productos de droguería y aseo personal, acudimos mayoritariamente al comercio especializado (47,6 por ciento), supermercados (37,2 por ciento) e hipermercados (5,7 por ciento).

A la hora de adquirir muebles, más de la mitad de los castellano-manchegos acudimos a los comercios especializados, mientras que un 11,7 por ciento vamos a grandes superficies, siendo los principales motivos de compra la renovación (36,9 por ciento), y el fin de la vida útil (23,6 por ciento

 

La cesta de la compra con día y hora


Los consumidores de Albacete adquieren los productos de la cesta de la compra en su ciudad, de lunes a jueves y en horario de mañana, principalmente. Suelen acudir al comercio tradicional y al supermercado para las compras de los productos frescos de alimentación y droguería y aseo personal, las franquicias para la ropa y al comercio tradicional para el calzado. Además, los albaceteños son los castellano-manchegos que más incrementan su gasto en época de rebajas para adquirir ropa y calzado.

 

Los hogares con un sustentador principal con una edad entre 45 y 54 años consiguen el mayor grado de representatividad en el gasto, con un 26,6 por ciento..

La mayoría de los consumidores de Ciudad Real también adquieren los productos en su ciudad, de lunes a jueves y en horario de mañana. Lo más destacable es que utilizan el supermercado por encima del comercio tradicional para realizar las compras de productos frescos de alimentación, con una frecuencia de compra semanal.

También los conquenses hacen mayoritariamente la compra en su ciudad y utilizan el horario de mañana y también el de tarde, sobre todo para la compra de ropa y calzado. Es importante destacar que un 30 por ciento de los consumidores se desplaza en coche para comprar algunos productos de alimentación (pescado), así como ropa y calzado.

El conjunto de compradores y consumidores de Guadalajara también efectúan la mayor parte de las compras en su ciudad y, en cuanto al uso de formatos comerciales, es similar a los casos anteriores y la diferencia es que las franquicias tienen muy poco peso en la compra del calzado. Además, los consumidores de Guadalajara incrementan sus compras de ropa y calzado en periodos de rebajas, pero lo hacen por debajo de la media.

Los consumidores toledanos son los consumidores castellano-manchegos que hacen más compras fuera de su ciudad. Utilizan el comercio tradicional, de lunes a jueves, con una frecuencia de compra semanal, siendo los que menos incrementan sus compras en periodo de rebajas. Asimismo, un elevado número de toledanos se desplaza en coche para hacer la compra.

 

Los municipios que no son capital de provincia acumulan el 70,8 por ciento del volumen de gasto de toda la Comunidad Autónoma.



La imagen que tenemos de nuestros comercios


Los consumidores castellano-manchegos valoramos los aspectos de calidad con puntuaciones de entre tres y cuatro, en una escala del uno al cinco. A este respecto, mayoritariamente pensamos que los productos tienen buena calidad, las zonas comerciales son relativamente accesibles, las instalaciones son adecuadas y en general la calidad global del comercio de la región es buena.

Por provincias, los albaceteños valoran la calidad del comercio de forma positiva y por encima de la media de Castilla-La Mancha. Dan una nota más alta a la imagen del personal, las instalaciones físicas del comercio y la variedad de los productos.

Las valoraciones obtenidas en Ciudad Real son similares a las del resto de Castilla-La Mancha, aunque un elemento importante es que los tiempos de espera en los establecimientos comerciales de esta provincia se alargan más que en el conjunto de los comercios de la región.

En el caso de Cuenca, las valoraciones de los consumidores son sensiblemente inferiores, excepto a la hora de valorar los tiempos de espera, ya que un consumidor conquense, por término medio, tiene que esperar menos en los comercios que el resto de castellano-manchegos. En este contexto, el acceso y las comunicaciones a los centros comerciales son sensiblemente superiores a la media de Castilla-La Mancha.

Las opiniones de los consumidores de Guadalajara acerca de los aspectos relacionados con la calidad se sitúan cerca del consumidor medio de la región. En los temas relacionados con las instalaciones y el mobiliario del comercio es donde mayores diferencias encontramos. En este punto, la opinión de los consumidores alcarreños es que sus instalaciones son menos atractivas que en el resto de establecimientos comerciales de Castilla-La Mancha.

 

Los municipios que no son capital de provincia acumulan el 70,8 por ciento del volumen de gasto de toda la Comunidad Autónoma.

 

Sin embargo, en la provincia de Toledo la percepción de la calidad en el comercio es inferior a la del resto de Castilla-La Mancha, ya que todas las variables analizadas obtienen puntuaciones por debajo de la media. Estas diferencias son especialmente notables en accesos y comunicaciones de las zonas comerciales, y en la imagen y amabilidad del personal de los establecimientos comerciales.

 

Diferentes tipos de consumidores


Los hogares unipersonales o las parejas sin hijos ponen de relieve que cada vez son más los individuos que, debido a la composición del hogar del que forman parte, deben plantearse la satisfacción de sus necesidades con hábitos de compra y consumo distintos a los tradicionales. La media de personas que conviven en cada hogar en Castilla-La Mancha es de 2,9, una décima por encima de la media española. Además, a nivel nacional se cuantifica un 13 por ciento de hogares singles (solteros independientes) y un 43 por ciento de parejas de doble sueldo sin hijos.

La mayoría, el 21,9 por ciento de los hogares españoles está compuesto por jubilados, a los que les caracteriza su cuidado y preocupación por la salud. Sus hábitos de consumo se encaminan sobre todo hacia los derivados lácteos, los platos preparados, las frutas y hortalizas transformadas y el vino con una procedencia regional determinada.

El 18,3 por ciento de la población total se enmarca en el grupo de los hogares compuestos por una pareja con hijos de mediana edad, cuyos hábitos de consumo tienen que ver con el agua mineral, los platos preparados, la bollería y pastelería y los derivados lácteos. Las principales características de este grupo de población es la participación creciente de los niños en las decisiones de compra, la gestión minuciosa del presupuesto familiar y la importancia que se le concede a la cena entre las comidas diarias.

Los hogares compuestos por parejas con hijos pequeños suponen el 16,9 por ciento de la población total y son el grupo con el ticket de alimentación de mayor importe y los que más valoran la satisfacción generada por los alimentos. Otro 9,10 por ciento de la población española vive en hogares compuestos por parejas adultas sin hijos. Los productos que más consume este segmento poblacional son las bebidas refrescantes, el pan, las frutas y hortalizas transformadas y la carne.

Los hogares donde viven parejas de doble sueldo sin hijos concentran el 56 por ciento del gasto total en productos de gran consumo. Son impulsivos, caprichosos, están atrapados por el tiempo, preocupados por la salud y el aspecto físico, pagan más por productos funcionales, prueban nuevos productos, buscan marcas, comen fuera de casa, demandan productos delicatessen y sus compras son menos frecuentes.

Otro 6,60 por ciento de los españoles se enmarca en el grupo de adultos independientes, quienes se muestran preocupados por la salud y la dieta, valoran la satisfacción generada por los alimentos y recurren a la comida preparada. Por eso los productos con un consumo más significativo son el pan, el pescado, la fruta fresca y los platos preparados.

El 4,9 por ciento restante de la población corresponde al de hogares de jóvenes independientes, que consumen mayoritariamente bebidas refrescantes, platos preparados, bollería, carne y frutas frescas.

 

¿Qué productos tenemos en cada casa?


En el 97,2 por ciento de los hogares castellano-manchegos, porcentaje similar al de los hogares españoles, hay teléfono fijo y también móvil, mientras que el 99,2 por ciento cuenta con televisión en color, y el 45,4 por ciento con ordenador personal. El 98, por ciento, mismo porcentaje que para el resto de hogares españoles, dispone de lavadora y el 73,4 por ciento de coche, una cifra que en el resto del país alcanza una media de 76,4 por ciento.

Respecto a lo que los castellanomanchegos no podemos permitirnos, el 38,9 por ciento de los hogares no pueden pagar unas vacaciones al menos una semana al año, un porcentaje similar al del resto de España.

El gasto total en Castilla-La Mancha asciende a 16.967.890.000 euros y el gasto medio por hogar se sitúa en 25.495 euros, frente a los 29.393 euros de media española. Además, el gasto medio por persona de Castilla-La Mancha es un 84 por ciento del gasto medio a nivel nacional; esto significa que cada castellanomanchego gasta una media de 8.945 euros, frente a los 10.632 que gasta el resto de españoles.