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Una nueva etapa en la planificación hidrológica estatal
 

“Hacer una reconversión para asegurar agua para nuestro futuro, ahorrando recursos, y lograr la regeneración hídrica de nuestros acuíferos sin que la renta de los agricultores se vea mermada”. Con esta frase ha resumido el presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, en qué consiste el Plan Especial del Alto Guadiana (PEAG), que cuenta con un presupuesto de más de 5.000 millones de euros para actuar sobre 19.000 kilómetros cuadrados, beneficiando a 169 municipios y a 600.000 castellano-manchegos.

Corregir el déficit hídrico en el Alto Guadiana es uno de los objetivos del Plan consensuado con los agentes sociales.

Foto: Carlos Moreno.

La regeneración de los acuíferos sobreexplotados de manera que sea compatible con garantizar la renta de los agricultores, la atención a las necesidades de abastecimiento y el desarrollo de la actividad económica y social de la zona. Ese es el gran reto al que pretende dar solución el Plan Especial del Alto Guadiana (PEAG), para el que el jefe del Ejecutivo autonómico, José María Barreda, consiguió el compromiso del presidente del Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, de destinar una financiación específica de 3.000 millones de euros, a la que hay que sumar las inversiones del programa AGUA para la zona, y otros fondos destinados a la agricultura, el desarrollo social y el desarrollo socioeconómico, hasta llegar a un presupuesto total superior a 5.000 millones de euros.

 


Las grandes cifras del Plan
 

Más de 5.000 millones de euros es el presupuesto con el que cuenta el Plan Especial del Alto Guadiana (PEAG).

19.000 kilómetros cuadrados es la extensión de territorio regional a la que afecta este Plan. Esto supone el 24 por ciento de la superficie de Castilla-La Mancha.

169 municipios y 600.000 castellano-manchegos
se van a beneficiar de las medidas contempladas en el Plan.

Entre las consecuencias añadidas de las actuaciones previstas en el Plan destaca la preservación del Parque Nacional de las Tablas de Daimiel y la recuperación de los recursos lagunares de la zona.

El PEAG hace compatibles el desarrollo y la sostenibilidad y busca la recuperación ambiental de los acuíferos.

Foto: Pepe J. Galanes.

La importancia del Plan Especial del Alto Guadiana radica en el hecho de que la comarca donde se va a aplicar tiene una extensión de 19.000 kilómetros cuadrados, el 24 por ciento de la superficie regional, entre las provincias de Albacete, Ciudad Real, Cuenca y Toledo, donde residen 600.000 personas repartidas en 169 municipios. El ámbito territorial de aplicación corresponde a la cuenca del río Guadiana, aguas arriba de la desembocadura del río Jabalón, incluyendo su cuenca.

Las medidas contenidas en el PEAG se enfocan hacia la idea de corregir el déficit hídrico en la zona, a la vez que promover en ella un desarrollo sostenible. De esta forma, se lograría el buen estado, cuantitativo y cualitativo, de las masas de agua subterráneas y superficiales, contribuyendo a la mejora de los principales ecosistemas de Castilla-La Mancha.

Las actuaciones en materia de modernización y desarrollo agrario, económico y social también están previstas en el Plan Especial.

Foto: Pepe J. Galanes.

Por otro lado, el Plan contribuye a cumplir con los objetivos establecidos por la directiva europea marco del agua.

 

Un Consorcio, paritario entre la Administración General del Estado y la Junta de Comunidades, se encargará de impulsar las medidas del Plan y su gestión.

 


 


Los ejes que estructuran al Plan


En virtud de este protocolo, el Ministerio de Medio Ambiente y el Gobierno regional han constituido un consorcio, que permitirá llevar a cabo una política desde la cogestión de los recursos hídricos y cooperación leal entre las Administraciones.

Las líneas de actuación del PEAG se basan, entre otras, en la reordenación de los derechos de usos de aguas (compra de derechos, paso a aguas públicas, etc.), la sensibilización y formación ambiental, y el desarrollo de un nuevo modelo agrario.

El presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, junto al presidente de la Confederación Hidrográfica del Guadiana, Enrique Calleja, y alcaldes de la zona en la presentación del Plan de Abastecimiento al Campo de Montiel desde el embalse de La Cabezuela. Barreda les animó, al igual que al resto de las personas que viven en la zona, “a que participen en el desarrollo y la gestión del Plan, porque si lo hacemos todos juntos nos saldrá mejor”.

Foto: Pino Fontelos.

Castilla-La Mancha ha conseguido que el Plan Especial del Alto Guadiana aborde, además de los objetivos medioambientales que lo justifican, la problemática socio-económica derivada de los necesarios cambios del uso del agua en la zona. Bajo esta perspectiva, se hace necesario, además de la compra y reordenación de derechos, la puesta en marcha de otras medidas de tipo social, económico, industrial o de creación de infraestructuras, que permitan una auténtica reconversión de la actividad en la zona hasta alcanzar un auténtico desarrollo sostenible en todos los ámbitos.

En este contexto, resultará de vital importancia el esfuerzo presupuestario dedicado a capítulos como la adquisición de derechos de agua, compra de tierras o recuperación y sensibilización ambiental y también es destacable la inversión en infraestructuras. Esta partida económica servirá para garantizar un abastecimiento de calidad en cantidad suficiente que no suponga una limitación al crecimiento y desarrollo de las poblaciones de la zona. De esta forma, las inversiones en sistemas de abastecimiento de agua a las poblaciones y de depuración de las aguas residuales, con un claro compromiso ambiental, conforman uno de los ejes del Plan.

 


Reordenar los recursos y crear infraestructuras
 

La reordenación de los derechos de agua, una de las líneas maestras del PEAG, se llevará a cabo a través del paso de aguas privadas a aguas públicas, por medio de un proceso voluntario de otorgamiento de concesiones. Otra de las fórmulas será la compra de derechos de uso de agua a través del Centro de Intercambio. En este marco de actuación, parte de los derechos de agua adquiridos se destinarán, con la intervención del Gobierno de Castilla-La Mancha, a la solución de los problemas de los pozos ilegales, siempre y cuando se den las condiciones que así lo aconsejen.

 

Habrá un Plan de Reforestación de hasta 50.000 hectáreas agrícolas que los Gobiernos de España y de Castilla-La Mancha desarrollarán en el corazón de La Mancha.

 


El ahorro de agua que fomenta el PEAG está en consonancia con una agricultura sostenible.

Foto: Carlos Moreno.

Estas actuaciones se pondrán en marcha a través de un programa hidrológico, así como con programas de apoyo a las comunidades de regantes.

En el capítulo relacionado con el medio ambiente, el PEAG lleva aparejado un Programa de Información y Sensibilización Ambiental, y además contempla la ejecución de infraestructuras de saneamiento y también de abastecimiento, donde destaca la Tubería de la Llanura Manchega.

Las actuaciones en materia de modernización y desarrollo agrario, económico y social están previstas asimismo en el Plan Especial que permitirá la reordenación de los recursos hídricos de la zona.

 

Las medidas contenidas en el PEAG se enfocan hacia la idea de corregir el déficit hídrico en la zona, a la vez que promover en ella un desarrollo sostenible.



 


Una noticia muy importante


A juicio del presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, la aprobación del PEAG por parte del Consejo de Ministros “es una noticia muy importante, porque es fundamental para una zona que agrupa a casi 600.000 personas y, además, es un plan agrario y medioambiental realista”.

“Es seguramente el mejor Plan, porque ha sido el único posible y el que ha suscitado el consenso de la mayor parte de las organizaciones agrarias y de las comunidades de regantes” ha reiterado el presidente en numerosas ocasiones tras la aprobación del Plan que, según dice, “viene con muchos panes debajo del brazo”, más de 5.000 millones de euros.

Asimismo, para José María Barreda el PEAG es la única posibilidad de regularizar la situación de los pozos ilegales “pensando sobre todo en los pequeños y medianos agricultores”. En este sentido, el presidente ha manifestado que “nadie se debe asustar y que nadie se preocupe, porque mi Gobierno es su aliado y he pedido a la Confederación Hidrográfica del Guadiana que aproveche la coyuntura del PEAG para hacer una masiva regularización de estos pozos desde el sentido común y desde la defensa del interés general”.

Con el PEAG se llevará a cabo una política de ahorro de agua de 200 hectómetros cúbicos al año.

Foto: Ardeidas.

 

Las inversiones en sistemas de abastecimiento de agua a las poblaciones y de depuración de las aguas residuales, con un claro compromiso ambiental, conforman uno de los ejes del Plan.


Que nunca falte agua garantizando el abastecimiento es, en esta materia, el principal objetivo del Ejecutivo presidido por Barreda, para quien “la política hidráulica del Gobierno de Castilla-La Mancha es símbolo de riqueza y prosperidad”.

 

El objetivo del PEAG es mantener los equilibrios hídricos de la zona como garantía de futuro para su desarrollo socioeconómico.