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[ La escritora almanseña Alicia Giménez Bartlett es la ganadora del Premio Nadal 2011 por su obra “Donde nadie te encuentre” ]

 

“La literatura me ha reencontrado con mis orígenes”

Es la autora policíaca española más leída del mundo y la encargada de dar vida a Petra Delicado. Nacida en Almansa (Albacete) en 1951, Alicia Giménez Bartlett es la ganadora del Premio Nadal 2011 con la novela “Donde nadie te encuentre”, una historia ambientada en la posguerra española, que nos acerca al personaje de La Pastora, un maquis real, convertido en leyenda.
Alicia Giménez Bartlett es natural de Almansa(Albacete).

Foto: Carlos Moreno

¿Cómo ha cambiado su vida desde que es la flamante ganadora del Premio Nadal?
Hace tiempo que escribo, pero un premio te estimula y te complica un poco la vida durante un tiempo. Después sigues con tu vida normal. Tras recibir el premio, siento una gran satisfacción y un poco más de seguridad en mí misma.

Otra vez la memoria histórica se cuela en la literatura ¿Hasta qué punto se ha dejado guiar por el rigor histórico y hasta qué punto por la ficción?
La novela no es histórica en absoluto; simplemente trata sobre un personaje que quería trasladar desde la leyenda hasta la ficción, haciendo un estudio profundo desde el punto de vista psicológico. Los datos sobre la vida de este personaje son muy fieles, están sacados de un libro, muy bien documentado, escrito por un periodista de la zona, José Calvo, que pasó cinco años investigando al personaje.
Después hay ficción a la hora de imaginar qué sentía este hombre-mujer, o cuáles fueron las duras circunstancias que rodearon su vida. También hay dos personajes de ficción absoluta que presentan la historia.

 

Si hay algo que he aprendido y admiro de La Pastora es su capacidad de supervivencia, de salir adelante siempre, pensando que estar vivo ya es algo positivo.

 

Una historia y un personaje que merecían ser contados

¿Cómo surgió la idea de escribir sobre La Pastora, un personaje tan misterioso y enigmático de la posguerra española?
Lo había oído nombrar desde siempre. Estudié el Bachillerato en Tortosa y en aquellos años las señoras les decían a los niños que se portasen bien, porque de lo contrario La Pastora bajaría del monte para llevárselos. Era una leyenda viva, un mito, el bandolero que nunca había podido atrapar la Guardia Civil y a partir de ahí surgieron historias que creo que hay que devolver a la realidad.
 

Giménez Bartlett es autora del personaje Petra Delicado.

Foto: Carlos Moreno

 

Los personajes del psiquiatra y el periodista son como el ying y el yang, nos recuerdan al realismo de Sancho Panza y al idealismo de Don Quijote ¿Esa es la combinación perfecta para que haya química entre ambos?
No lo sé. Uno, el periodista, es el hombre sin esperanza, baqueteado. El otro, el psiquiatra, es el hombre que ha sido preservado de la realidad, pero que cuando ve la tragedia queda anonadado y se deja arrastrar por ella. Muchos lectores me confiesan que, además de La Pastora, los personajes que realmente les han enganchado son estos dos hombres.
 

Una novela que habla más de sentimientos que de política

Su novela habla de sentimientos tan universales y atemporales como la soledad, el miedo, la aceptación de uno mismo… ¿Lo esencial de su novela son los sentimientos de los personajes?
Diría que sí. Sobre todo lo importante es el contraste entre el individuo y el medio, la sociedad. Esa mujer, que no sabía si era mujer u hombre, que estuvo solo desde el principio de su vida, porque no tenía familia, ni amigos, ni posibilidad de novios ni de amor y que murió solo, únicamente encontró compañeros en el maquis. Creo que se hizo del maquis porque allí tenía un espacio en el que alguien le llamaba compañero, sentía que formaba parte de un grupo. Se trata de una novela más psicológica y de sentimientos que política. A este personaje fueron los sentimientos los que le llevaron a la política y no al revés.

¿Tiene un escritor mucho de antropólogo para conocer tan profundamente las emociones humanas?
Yo no tengo conocimientos teóricos ni de psiquiatría ni de psicología, pero cada escritor tiene un punto básico en su manera de escribir. Hay quien tiene una imaginación muy potente y hay quien observa mucho; yo soy del segundo grupo. Observo todo el tiempo a la gente, veo cómo se comporta, me pregunto qué puede sentir, a veces intento ponerme en su piel…la observación te lleva a un pequeño conocimiento de cómo podría ser un ser humano. No hay nada más.

Su última obra nos remite al año 1956 y a una España donde imperaban la represión, el miedo y el silencio ¿Es muy difícil reproducir ese ambiente represivo en palabras para trasladárselo al lector?
Ha sido muy fácil. Yo nací en 1951, por lo que en el 56 tenía cinco años. Pero puedo asegurar que recuerdo ese ambiente de silencio, en el que no se podía hablar de Franco. Recuerdo a mi padre escuchando a escondidas emisoras extranjeras. Las parejas no podían demostrarse afecto en público…era un ambiente tan opresivo que hasta una niña de cinco años se daba cuenta. Todo lo recuerdo perfectamente, por eso ha sido para mí más difícil meterme en el pellejo de La Pastora, que recrear ese ambiente represivo.

 

Me debo estar haciendo vieja, porque con los perros, un poco de sol y charlando con los amigos se crea el lugar donde no quisiera que me encontrara nadie para sacarme de allí.


¿Qué ha aprendido usted del personaje de La Pastora?
Hace poco me preguntaban qué admiro de La Pastora y yo decía que no puedo admirar nada, porque vivió en una época terrible de enfrentamientos y recurrió a la violencia para solucionar sus problemas. Por tanto, no puedo admirarla, pero puedo comprenderla, llegar a darme cuenta de por qué se lanzó al monte, por qué hizo lo que hizo, teniendo en cuenta la terrible vida que había llevado.
Si hay algo que he aprendido y por lo que la admiro, es por su capacidad de supervivencia, de salir adelante siempre, de no dejarse acoquinar, pensando que estar vivo ya es algo positivo. Tenía un brutal instinto animal de supervivencia; es cierto que no pudieron cogerla en el monte, porque era como una fuerza de la naturaleza.


Ahora que conoce tan en profundidad a este personaje que murió en 2004 ¿Qué le hubiera dicho si la hubiera tenido delante?
Lo he pensado y creo que no hubiera sido capaz de preguntarle nada personal ¿sabes por qué? porque me hubiera impresionado mucho estar ante alguien que ha sufrido tanto en la vida. El sufrimiento humano me impone un gran respeto. Conociendo la vida que tuvo esta persona, ante ella me hubiera quedado callada. Si hubiera podido tomarme un café con La Pastora, hubiera intentado marcharme pronto y no rozarle ningún tema que le pudiera herir.

 

Alicia Giménez Bartlett ha obtenido el Premio Nadal de este año con la obra “Donde nadie te encuentre”, una historia ambientada en la posguerra española.

Foto: Carlos Moreno

 

Recuerdo ese ambiente de silencio, en el que no se podía hablar de Franco. Recuerdo a mi padre escuchando a escondidas emisoras extranjeras…era un ambiente tan opresivo que hasta una niña de cinco años se daba cuenta

 

Reivindicar el protagonismo de las mujeres

Su antecesora en ganar el Premio Nadal, Clara Sánchez, dice que cada uno escribe tal y como cada uno es ¿Cómo es y cómo escribe Alicia Giménez Bartlett?
No lo sé. Todos nos retratamos un poco en lo que escribimos. A veces te alejas de tus propias vivencias, otras veces te metes más en el personaje. Yo soy muy yo cuando escribo “Petra Delicado”, porque tiene una parte muy positiva, humorística y de supervivencia por el humor que me hace más feliz. Cuando hablo de temas como los que trato en “Donde nadie te encuentre”, quizá soy menos yo, porque la tragedia me acoquina.

¿Qué le debe a Petra Delicado?
Le debo todo: éxito profesional, dinero, traducciones en 16 países, adaptaciones, lectores que la quieren muchísimo y hablan de ella como si fuera de su familia…me hace mucha ilusión, porque al fin y al cabo es alguien que no existe y te hacen sentir como si hubieras creado un ser con vida propia.

Yo no tengo tan mal genio como Petra, pero tenemos en común la ironía y el hecho de no tomarnos a nosotras mismas como si fuéramos la octava maravilla. Necesito volver a contar aventuras de esta mujer, porque además el último año de trabajo ha sido muy intenso y necesito volver a encontrarme con una amiga como Petra.

Usted ha dicho que “la mujer en la novela negra o es la víctima, que aparece muerta en la primera página, o es la que ayuda alguien” ¿Es Petra Delicado una forma de reivindicar el feminismo?
Es una forma de reivindicar el protagonismo de la mujer. En las novelas negras clásicas, que son muy buenas por cierto, las mujeres siempre tienen papeles como la chica del jefe, que no es muy lista, la mujer del policía, que se conforma con todo, o la víctima, o la mujer que nunca asesina, sino que convence a un hombre para que asesine él…quería protagonistas que actuaran por ellas mismas. Si eso es feminismo, bien; si no, ahí queda.

 

“La novela ganadora del Premio Nadal se trata de una novela más psicológica y de sentimientos que de política”, subraya la escritora en la entrevista.

 

Yo no tengo tan mal genio como Petra Delicado, pero tenemos en común la ironía y el hecho de no tomarnos a nosotras mismas como si fuéramos la octava maravilla

 

El reencuentro con su tierra natal

El lugar “Donde nadie te encuente” parece un lugar seguro, en el que solo puede estar uno consigo mismo… ¿Cuál es el sitio que elige para que nadie la encuentre?
Respecto al nombre del libro, que a mí me parece precioso, lo ha puesto mi editor. Mi novela se llamaba “Montes sin alma”.
Me gusta mucho estar en el campo, con mis perros y mis gatos. Me debo estar haciendo vieja, porque con los perros, un poco de sol y tomando una cerveza con los amigos se crea el lugar donde no quisiera que me encontrara nadie para sacarme de allí.

¿Qué ve cuanto se mira sola ante el espejo y ya no está ante los ojos de los demás, cuando los editores y los críticos literarios no la juzgan?
Cuando estoy en ese lugar donde no quiero que nadie me encuentre no me miro en el espejo durante todo el día y creo no mirarse es lo mejor, es a lo que aspiro. Sin embargo, sí me planteo qué imagen proyecto hacia los demás y me sorprende mucho que gente que me conoce muy poco enseguida me cala, debo ser muy predecible, muy poco misteriosa. Creo que la gente piensa de mí que tengo sentido del humor, que soy irónica y que tengo una lengua viperina cuando quiero.

Nació usted en Almansa (Albacete), sin embargo, siendo muy joven, se trasladó a Barcelona ¿Actualmente mantiene algún vínculo con su lugar de origen?
Mi madre era de Albacete y yo salí de Almansa con tres meses. Pero ella se encargó de machacarme con recuerdos de Almansa y de Albacete. Yo me sabía hasta las calles de Almansa, cómo eran el castillo y las iglesias, las historias de los vecinos…
A raíz de la publicación de los libros de Petra Delicado, fui una primera vez a Almansa invitada por el Ayuntamiento y tuve una recepción tan cariñosa, la gente me pareció tan sencilla, tan como si te los hubieras encontrado el día anterior, que he seguido yendo cada vez que me han llamado. De vez en cuando voy por allí, si es Almansa siempre digo que sí, y tengo la sensación de haberme reencontrado con mi patria chica. La literatura me ha llevado a un reencuentro con mis orígenes y eso es muy divertido y sorprendente.

E.D.