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[ La Unidad de Sexualidad y Reproducción Asistida del Hospital Nacional de Parapléjicos ]

 

25 años mejorando la vida de las personas con lesión medular

Carlos quiere ser padre y por eso, desde hace unos meses, este lesionado medular es paciente de la Unidad de Sexualidad del Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo, servicio emblemático y de referencia que ha cumplido 25 años dando vida. Un cuarto de siglo en el que han pasado por aquí más de 3.600 personas con lesión medular buscando respuestas y soluciones para completar su proceso de rehabilitación, que no se concibe sin el derecho a una vida sexual plena que tenemos todas las personas.

La Compañía Ultramarinos de Lucas va a estar en la campaña Escenarios de Primavera. Foto: Carlos Moreno

La Unidad de Sexualidad del Hospital Nacional de Parapléjicos se crea hace ya más de un cuarto de siglo a petición de los propios pacientes, que buscaban soluciones a una problemática ante la que no tenían ningún tipo de respuesta. Como nos cuenta su responsable, el doctor Antonio Sánchez Ramos, “el Hospital de Parapléjicos fue el primero en poner en marcha técnicas, con medios a veces rudimentarios”. Hablamos del año 1985, “cuando en ningún lugar del mundo se daba solución a las cuestiones que generaba el binomio discapacidad-sexualidad”.

El doctor Sánchez Ramos nos explica que “a medida que los lesionados medulares van asumiendo su situación, una vez que pasan su duelo, comienzan a preocuparse por las cuestiones del día a día” y es en ese momento cuando empiezan a buscar sus prioridades, entre ellas las que tienen que ver con su sexualidad.
 

Más de 3.600 personas con lesión medular han sido tratadas por la Unidad de Sexualidad del Hospital Nacional de Parapléjicos en los últimos 25 años.


En un hombre, una lesión medular genera, en la gran mayoría de los casos, problemas de disfunción eréctil, aunque hoy día ese problema está resuelto en el cien por cien de los pacientes. Sin embargo, hay algo que va más allá cuando hablamos de sexualidad.
 


En la fotografía, miembros de la Unidad de Sexualidad del Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo.

Foto: Carlos Moreno

 

En palabras del doctor Sánchez Ramos, “una relación sexual es una relación personal, consiste en la estimulación de los sentidos, es un acto en el que intervienen muchos receptores corporales”. Tal vez por eso, muchas de las personas que llegan a la unidad aseguran que “los lesionados medulares son buenos amantes, porque tienen una sexualidad menos genitalizada, y suelen jugar más con los sentidos. Hay millones de receptores erógenos repartidos por todo el cuerpo. Aquí les enseñamos un nuevo modelo de sexualidad”.

El perfil de los pacientes

Los lesionados medulares que acuden a esta Unidad suelen ser jóvenes, aunque también se ha atendido a pacientes de edad avanzada. La mayoría de los pacientes, sobre todo los más jóvenes, acuden a la Unidad para solucionar sus problemas de disfunción eréctil, conocer el nuevo modelo de respuesta sexual y también para solucionar sus problemas de fertilidad. Las técnicas que los profesionales ponen en marcha han de ir acompañadas por un tratamiento psicológico para el paciente “porque si lo basamos todo en lo físico, eliminaríamos la parte más importante, la que tiene que ver con las emociones”, dice el doctor Sánchez Ramos.

De manera aproximada, el 80 por ciento de los pacientes de la Unidad son hombres y el 20 por ciento restante mujeres, porcentaje similar a cómo se dividen, en función de su género, los pacientes del Hospital Nacional de Parapléjicos. Un tercio del total de los pacientes del centro hospitalario ha pasado por esta Unidad. Por el poco gasto que genera, los medios con los que cuenta y los muchos y buenos resultados que logra, esta Unidad tiene más que probada su rentabilidad.

“Para los pacientes con lesión medular, tener su propia familia y solucionar aspectos relacionados con su sexualidad son el mejor bálsamo para llevar mejor una lesión de estas características”, cuenta el doctor Sánchez Ramos. Unos 140 niños y niñas han nacido gracias a la labor desarrollada por los profesionales de esta Unidad.

Cuando un paciente llega a la Unidad de Sexualidad se tiene muy en cuenta la situación física y psíquica en la que se encuentra. A los más jóvenes les preocupa sobre todo el tema de la disfunción eréctil, pero también se cuestionan si en un futuro podrán ser padres, una circunstancia que, en ocasiones, inhibe la búsqueda de nuevas relaciones. Por tanto, el abordaje de cada paciente depende de sus circunstancias.
 

¿Cómo fueron los inicios de la Unidad?

El presidente de la Federación Nacional de ASPAYM, Alberto de Pinto, recuerda que antes de la creación de la Unidad, no se daban soluciones de tipo sexual a los lesionados medulares, que en su mayoría eran personas jóvenes y activas. En este contexto, la puesta en marcha de esta Unidad respondía a una imperiosa demanda de los pacientes del Hospital.
Por aquel entonces, a los lesionados medulares les ofrecían consejos, pero no se trabajaba en la idea de acercarles a una sexualidad sana que pudieran ejercer sin complejos. En aquellos tiempos, Alberto de Pinto creó la película “Sexualidad y paternidad en la lesión medular”, donde esbozó los posibles tratamientos eficaces para dotar de mejor calidad de vida sexual a las personas con lesión medular. Ese fue el germen de una serie de estudios clínicos realizados mediante vibroestimulación, que, poco a poco, fueron dando resultados. Llegados a este punto, el responsable de ASPAYM puso en marcha un proyecto de investigación sanitaria. “Empezamos a trabajar y fuimos aprendiendo de nuestros propios fallos, hasta que logramos obtener la primera eyaculación en un lesionado medular”, recuerda este doctor.

 

La mayoría de los pacientes acuden a la Unidad para solucionar sus problemas de disfunción eréctil, conocer un nuevo modelo de respuesta sexual y solucionar sus problemas de fertilidad.


Tras ese avance, aprendieron del doctor Gómez Velasco a hacer inseminaciones y poco después nació, gracias a su trabajo, una niña que hoy, tal y como cuenta Alberto de Pinto, debe tener más de 20 años. “A partir de ese momento todo fue sobre ruedas; elaboramos técnicas y protocolos hasta lograr, en colaboración con doctores del Hospital Virgen de la Salud, como el doctor Martín de Francisco, la realización de estudios de anatomía patológica”.
Tal y como recuerda, cuando comenzaron a trabajar en estas cuestiones eran muchos los que desconfiaban de que ese trabajo diese sus frutos, pero cuando se vieron los resultados “surgieron sus más y sus menos, además de ciertas tensiones”. A este respecto, Alberto de Pinto cuenta que el primer vibro-estimulador con el que contaron en el Hospital de Parapléjicos llegó desde Dinamarca y que, como el Hospital se negó a pagarlo, él mismo lo avaló con su propia cuenta corriente.
 
Los siguientes pasos se dieron cuando los responsables de la Unidad se formaron en técnicas de electroestimulación que importaron desde Francia. “Avanzamos en nuestras investigaciones más a prisa que en otros países, porque nos dedicamos seriamente a solventar este problema”, comenta el doctor, que se siente orgulloso de la puesta en marcha de técnicas por parte de los doctores de la Unidad, que hoy se han convertido en tratamientos clínicos.

Alberto de Pinto se muestra orgulloso de que “hoy la paternidad y las relaciones sexuales de los lesionados medulares queden equiparadas a las del resto de la población”. A su modo de ver, “la sexualidad es parte de nuestras vidas y es algo más a lo que se debe tener derecho a disfrutar y que hay que vivir plenamente”. Ya que el tratamiento de lesiones medulares y discapacidad en general está orientado a que estas personas puedan llevar una vida lo más normal posible, eso implica “el derecho a tener una vida sexual plena”.
 


Alrededor de 140 niños y niñas han nacido gracias a la labor desarrollada por los profesionales de esta Unidad.

Foto: Carlos Moreno

 

Por su parte, el doctor Sánchez Ramos recuerda que la Unidad comenzó a funcionar con material mínimo. “En estos 25 años las cosas han cambiado mucho, sobre todo cuando nos referimos a las técnicas de reproducción”. El médico explica que “antes los pacientes no podían tener hijos si no había eyaculación y hoy día las técnicas de reproducción asistida han evolucionado mucho en ese sentido hasta la microinyección; desde hace tiempo, quienes no consiguen eyacular también pueden ser padres, siempre que su fábrica de espermatozoides funcione correctamente”.

En este punto, el doctor Sánchez Ramos explica que la fase que le queda a la Unidad de Sexualidad es convertirse en algo que hoy todavía no son: un centro dedicado a la reproducción.

 

Conseguir que estas personas se hayan integrado en la sociedad de una forma más natural” es, a juicio del doctor Sánchez Ramos, el fruto más importante de la labor que han desarrollado en la Unidad.



Los tratamientos médicos con los que se trabaja en la actualidad

Los fármacos orales para el tratamiento de la disfunción eréctil tienen un gran nivel de eficacia, casi del cien por cien. Con los pacientes a los que no les funcionan los fármacos orales, los profesionales de la unidad ponen en marcha otros tratamientos, como los inyectables.  

“Si la preocupación de nuestros pacientes es la erección, vamos a solucionárselo, pero eso no es suficiente, porque no les dará más sensibilidad ni satisfacción”, comenta el doctor Sánchez Ramos, quien reitera que, hoy día, el problema de la disfunción eréctil en varones lesionados medulares está solucionado en el cien por cien de los casos.

Respecto a las mujeres con lesión medular que acuden a la Unidad, el doctor Sánchez Ramos explica que no tienen problemas hormonales, ni ginecológicos para quedarse embarazadas si mantienen relaciones sexuales. “No tienen sensibilidad, pero su menstruación está funcionando de manera normalizada”, apunta el doctor.

A juicio de Sánchez Ramos, el principal problema reside en que la mujer con lesión medular que decide quedarse embarazada no encuentra un servicio de ginecología que le oriente de forma adecuada sobre este proceso. Al hilo de esta cuestión, el responsable médico reivindica la generación no solo de una unidad de reproducción asistida, con los métodos de microinyección espermática o fecundación in vitro necesarios, sino la figura de un ginecólogo y un biólogo que trabajen en estos temas.
 


“Estamos en un Hospital de rehabilitación y buscamos la integración social del paciente en todos los aspectos”, señala el doctor Sánchez Ramos responsable de la Unidad de Sexualidad del Hospital Nacional de Parapléjicos.

Foto: Carlos Moreno


“No existe una unidad de ginecología especializada en lesiones medulares y queremos hacerlo aquí”, dice Sánchez Ramos, alertando del peligro que supone que las mujeres lesionadas medulares no se sometan a revisiones ginecológicas periódicas, ya que no existen los medios técnicos necesarios. Además, “los ginecólogos no son expertos en abordar el embarazo y el parto de estas mujeres”, añade.

En referencia a estas cuestiones, existen estudios en los que se asegura que mujeres lesionadas medulares que mantienen relaciones con penetración con sus parejas declaran que tienen sensaciones orgásmicas, “algo que no le sucede a ningún hombre”, dice el doctor Sánchez Ramos, que cree que este fenómeno tal vez esté relacionado con el concepto de una sexualidad menos genitalizada.

 

“Cuando un lesionado medular sale del Hospital y se enfrenta al mundo en el que vivía antes, saber que tiene resuelto el problema de la sexualidad le ayuda a mirar con mayor facilidad todo tipo de recuperación”, según el doctor Alberto de Pinto.


Un motivo de orgullo

De todo el trabajo que el doctor Alberto de Pinto ha desarrollado en lesión medular, confiesa que lo que más placer le aporta es “el cariño y el afecto de muchos lesionados medulares que, gracias a esta Unidad, hoy se sienten personas total y absolutamente normales. Es de lo que más satisfecho me siento personal y profesionalmente”.

“Cuando un lesionado medular sale del Hospital y se enfrenta al mundo en el que vivía antes, saber que tiene resuelto el problema de la sexualidad le ayuda a mirar con mayor facilidad todo tipo de recuperación”, según de Pinto.

Los niños y niñas que han nacido gracias a su trabajo son motivo de orgullo para los responsables de la Unidad de Sexualidad del Hospital Nacional de Parapléjicos, pero “conseguir que estas personas se hayan integrado en la sociedad de una forma más natural y no como una persona con discapacidad” es, a juicio del doctor Sánchez Ramos, el fruto más importante de la labor que han desarrollado en los últimos 25 años. A esto añade que “estamos en un Hospital de rehabilitación y buscamos la integración social del paciente en todos los aspectos”.